Empleados Invisibles
Miércoles, 8 Octubre 
La diversidad de exposiciones relacionadas con el futuro laboral y las nuevas relaciones que surgirán entre las empresas y la gente pueden compararse sin dificultad alguna con la visión que se poseía de las computadoras unas cuantas décadas en el pasado.
Imaginar un futuro dominado por las computadoras ha rondado la imaginación tanto de sabios como de aficionados durante mucho tiempo, de ello han surgido novelas, obras teatrales y películas que recrean un mundo de caos y desesperación donde la raza humana se ve seriamente amenazada por la presencia de sus metálicos y electrónicos enemigos.
En la década de los sesenta, en el siglo XX, se hicieron varias convenciones donde se mostraba cómo sería el mundo en el año 2000, expectativas que poco a poco se fueron quedando en la fantasía de un pensamiento futurista cuya totalidad aun no ha llegado y que ha sido extrapolado en el tiempo a fin de mantenerlo vivo.
Con el nacimiento de la Internet comercial y los avances que se han logrado en las telecomunicaciones se comenzó a especular acerca del futuro de la relación laboral, haciendo alarde del nacimiento del teletrabajo como la consecuencia natural de tales avances y, a la vez, como el futuro ineludible de las relaciones entre las empresas y las personas.
Si bien es cierto que el teletrabajo es un hecho y que existen personas que realizan la mayor parte de su labor a través del uso de la tecnología, no es menos cierto que tal relación debe ser maneja sobre la base de la autogestión y el constante reforzamiento de la identificación del individuo con los valores éticos y morales de la empresa, pues de lo contrario estaría en riesgo la confidencialidad de la información y la anarquía reinaría sin tropiezos.
